Un alojamiento de Port des Torrent se especializa en los turistas “swingers” y facilita los intercambios
de pareja
Dos parejas toman el sol desnudas en la piscina del Paradise Lover. No se conocen, de momento. Hay otras tumbonas más lejos, pero prefieren estar cerca. J.M.L.R.
JOSÉ MIGUEL L. ROMERO | PORT DES TORRENT (SANT JOSEP)
«Perdona, nos has pillado limpiando. Es que anoche hubo aquí mucho sexo». Anoche fue lunes, día en el que, junto al miércoles y al viernes, en el alojamiento Paradise Lover, que regentan Daniel Segur y su esposa, Heli, se permite acceder a hombres y mujeres solos, no únicamente a parejas. Y cuando Daniel habla de «mucho sexo» se refiere, por ejemplo, al que mantuvieron dos treintañeras alemanas con seis hombres (cada una) mientras sus parejas (las de ellas) se tomaban una copa en el bar. O a cómo una mujer de unos 45 años y que mantiene un físico espectacular –que en esos momentos está tumbada desnuda junto a la piscina– fue el centro de atención de su marido y de otro hombre, a la vez. Daniel pone en orden esa sala del bar donde pocas horas antes varias personas hicieron realidad sus fantasías sexuales, que es, en el fondo, para lo que la gente va a ese lugar. Paradise Lover, en Port des Torrent, no es un alojamiento común: es el paraíso de las parejas liberales, los swingers, los que intercambian a sus maridos/compañeros o esposas/compañeras por los/as ajenos/as. O viceversa. O solo una parte participa en ese intercambio, mientras la otra mira. O todo termina en un totum revolutum entre ambas parejas… O las que se añadan a la fiesta, que aquí es más fácil sumar que restar.