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Fiestas swinger: el placer del sexo grupal en Neiva

In Notas swinger, Sexo SWINGER Para PRINCIPIANTES on 08/03/2012 at 2:09 pm

DIARIO DEL HUILA

JUAN MANUEL MUÑOZ CIFUENTES

Ver a su novia haciendo el amor con otro hombre no es problema para Braulio. Contemplar a su compañera sentimental sumida en los placeres carnales con un desconocido, lejos de generarle un exagerado ataque de celos, le produce una gran excitación, un “orgasmo visual”.
Y no es que tenga vocación de ‘mártir’, lo que sucede es que su permisividad es la principal característica de quienes hacen parte de la comunidad swinger, vocablo que en español se traduce como intercambio sexual de pareja.
“Es demasiado emocionante ver cómo disfruta con otro hombre. Es bueno, de vez en cuando, hacer el papel de espectador porque eso me permite observar su cara de excitación. Verla hacer gestos de placer me ‘pone a mil’. Me encanta que lo haga”, confesó Braulio, sin tapujos.

Él y su novia se han convertido en puntuales asistentes a las fiestas swinger que se vienen realizando en Neiva. Este estilo de vida, en un principio reservado para las grandes urbes, ahora se viene acomodando con facilidad en la rutina de una ciudad intermedia como lo es la capital opita.

“¿Quién dijo que era exclusivo para las ciudades más modernas y de mente abierta? No, si todos somos seres humanos que tenemos sentimientos, gustos y debilidades. El sexo lo practica todo el mundo”, agregó el amante ‘generoso’. 

Camino al intercambio

Braulio y su novia llevan casi seis años de relación sentimental; no obstante, fue hasta hace tres años que sintieron la curiosidad de explorar otras maneras de sentir placer. Un programa emitido en un canal de televisión por cable les planteó una nueva posibilidad de goce sexual.

“Estábamos viendo NatGeo cuando presentaron el caso de unos gringos. Al principio quedamos asombrados, pero a medida que iba pasando la historia nos ‘encarretamos’; al final yo le pregunté en forma de broma: ¿se imagina a los dos en esas?”.
De acuerdo con el hombre, la respuesta un tanto complaciente de su novia le hizo pensar que si se presentaba la oportunidad y con algo de insistencia, ella accedería a su pretensión, que inicialmente consistía en la inclusión de otra mujer entre sus sábanas.

“Yo me imaginaba teniendo sexo con dos mujeres al tiempo, eso era lo que yo quería al principio. Creo que todo hombre tiene esa misma fantasía”. Sin embargo, durante algún tiempo la fantasía quedó solamente en eso. Las ganas de cumplir su antojo sexual se esfumaron con el paso de los días.

Pero de acuerdo con Braulio, el destino les tenía a él y su novia el tiquete ilimitado para ingresar a las fiestas swinger.

“Estábamos en Bogotá de vacaciones y salimos a tomarnos unas cervezas, cuando nos entregaron una tarjeta de publicidad de las fiestas de intercambio de pareja. Aunque nunca fuimos allá, nos revivió la curiosidad y en medio de los tragos nos propusimos que algún día íbamos a asistir”.

Desde ese momento surgió una nueva meta en la relación: participar, al menos una vez, en una fiesta de intercambio sexual de pareja.

Swingers en Neiva

Cuando Braulio y su mujer pensaban que la única manera de cumplir su fantasía erótica era viajar a la capital del país, el contenido de un correo electrónico les facilitó las cosas.

“Me gusta mucho el porno y estoy suscrito en muchas páginas de ese tipo que me envían información. Una vez abrí mi e-mail y vi que anunciaban fiestas swinger. Al principio pensé que era en otra ciudad, incluso en otro país, pero qué sorpresa me llevé cuando vi que decía ‘comunidad swinger en el Huila’”.

Una cuenta de correo y un número celular le abrieron el paso a lo que actualmente se convirtió en un modo de vivir su sexualidad.

“Me dieron muchos nervios llamar, pero me animé y lo hice. Me dieron la información, en qué consistía la fiesta, las condiciones y el comportamiento que debe tener uno en una reunión”.

Sin lugar fijo

Según Braulio, las fiestas de intercambio de parejas se realizan en la capital opita cada 15 días en sitios diferentes. Nunca se ha establecido una sede permanente para evitar el posible reconocimiento por personas ajenas a esta tendencia.

“Antes de estas fiestas hubo un club swinger pero lo cerraron debido a que la gente ya empezó a reconocerlo, y Neiva todavía es una ciudad pequeña donde la gente se entera de todo. Por eso, estos nuevos organizadores decidieron que era mejor alquilar fincas cercanas para realizar las rumbas”.

Agregó que la participación en estas fiestas tiene un costo de 60.000 pesos por pareja, sin derecho a consumo. El valor de los licores, gaseosas y cigarrillos, entre otros, es algo costoso pero bien “vale la pena el gasto”.
Actualmente, alrededor de 30 parejas asisten a estos encuentros clandestinos.

“Sólo se admiten parejas, nadie puede ir solo o en grupos impares pues puede ser utilizado por personas solitarias que lo único que quieren es satisfacer una necesidad o por curiosidad. Ser swinger es un estilo de vida, no un pasatiempo”.

Empezó la fiesta

Como en una película, varios hombres corpulentos, vestidos de negro y con antifaces reciben en la entrada del lugar a los asistentes, contó el hombre. Las sesiones amatorias compartidas dan inicio a las 9:00 p.m. de un sábado cualquiera. La noche siempre es ambientada con música electrónica a un volumen muy discreto.

Algunos de los intercambiadores de sexo usan máscaras; no obstante, los más desinhibidos gozan con enseñar sin prevenciones su apariencia física.

“A nosotros no nos gustan los antifaces. Parto del hecho de que todos los que estamos allí es porque disfrutamos lo que hacemos y no debemos avergonzarnos entre nosotros mismos. Además, sin máscara puedo verle la cara de placer a mi novia mientras otro le hace el amor”, explicó Braulio.

En el sitio son habilitados tres espacios de interacción: el cuarto oscuro, el de luz tenue y con iluminación plena.

Allí todo se vale, siempre que sea consensuado entre los participantes y no afecten la integridad física ni moral de ninguno. Los gemidos exagerados no son permitidos ya que podrían desconcentrar a los otros integrantes de otros grupos.

“Casi siempre formamos grupos de tres parejas. Algunos miramos mientras los otros tienen sexo, luego nos integramos y participamos de forma activa. Nos vamos turnando para cambiar de pareja, pero nunca tenemos relaciones hombres con hombres ni mujer con mujer. Es sexo heterosexual únicamente”.

Expresó que él nunca ‘toca’ a su novia cuando asisten a la fiesta swinger ya que el placer radica en el intercambio. “Con ella tenemos sexo pero en la casa, los dos solos”.

Durante esta clase de integraciones carnales está prohibido el uso de teléfonos celulares, cámaras fotográficas o de video.

Aseguró que el uso de preservativos es obligatorio en cada sesión amatoria.

No es infidelidad

Para Braulio, esta práctica no representa infidelidad alguna, pues las relaciones con extraños son de común acuerdo. “Infidelidad es cuando a uno lo engañan, cuando se lo hacen a las espaldas; pero acá nos lo permitimos y así nos demostramos la confianza que tenemos como pareja”. Ellos, aseguró, únicamente se involucran sexualmente con otras personas. “El corazón de ella es solo mío, y el mío es suyo”.

Aunque en sus planes no está abandonar esta práctica sexual, sí tiene claro que desea pasar el resto de su vida con la mujer de sus sueños.

“Nos compartimos sólo dos veces al mes. Tenemos otros 28 días para nosotros solitos, para demostrarnos en la intimidad y en nuestra vida cotidiana cuánto nos amamos”, justificó Braulio.

El origen

El movimiento swinging surgió en los años 60’s en Norteamérica y Europa con el ánimo de darle a parejas de casados la oportunidad de tener contactos sexuales con otras parejas y personas para así cumplir fantasías que de otro modo significarían una infidelidad.

Las actividades de intercambio de pareja, incluyen el observar a otros tener sexo, tener sexo con tu pareja mientras se es observado, besar, acariciar, o tener sexo oral con una tercera o cuarta persona (llamado intercambio suave ‘Soft Swing’); o tener penetración sexual con algún otro además de tu pareja (intercambio total ‘Full Swap’), lo cual es la definición comúnmente entendida de intercambio de pareja.

Nota tomada de: http://www.diariodelhuila.com/noticia/23289

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